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El Lector

El pasado 12 de mayo asistimos a la proyección de la película EL LECTOR (The Reader) de Stephen Daldry basada en la novela del mismo título escrita por  Bernhard Schilink. Su elección se debió a la colaboración entre la Asociación Cívica Hinojoseña  y el Club de Lectura en el que anteriormente se había leído y debatido tal libro.


fotograma de la película.

Destacamos en primer lugar la estrecha relación entre cine y literatura por las muchas novelas llevadas al cine al tiempo que la pantalla divulga obras literarias, las populariza. Ambas disciplinas  se retroalimentan.

La película se basa fielmente en el texto literario en la que hemos de destacar la excelente interpretación, ambientación y delicada factura.
La originalidad del tema radica en el planteamiento de las consecuencias en Alemania tras el final de la II G.M. aunque paralelamente a este asunto social, asistimos a una relación personal entre un joven estudiante de 15 años y su iniciación sexual con una mujer que le dobla la edad.
Tras su derrota el país ha de revisar su pasado, una generación posterior juzgará a la anterior, a sus padres. Al respecto, nos viene a la memoria el famoso proceso de Nuremberg (1945-46) en donde se juzgaron criminales de guerra y en paralelo,  el juicio de la película a las guardianas de los campos de concentración acusadas de una masacre. Hanna, la protagonista, es condenada mientras el joven estudiante de derecho asiste sorprendido al juicio.
Numerosas preguntas van surgiendo a lo largo de la lectura o proyección:

 

  • La culpa, personal y colectiva de una sociedad que no supo o no quiso evitar el desastre.
  • La vergüenza u ocultamiento de algo (no sabe leer) que rebaja a la protagonista   a los ojos de los demás. ¿También a los alemanes avergüenza su pasado?. Curiosamente muchas escenas están conectadas con el aseo, el lavado, el baño, lo que simbólicamente relacionamos con la purificación, la limpieza de una mancha, un mal exterior o personal. Esa sociedad ¿quiere “limpiar” su mancha?
  • La obediencia debida. En la que se escudan para exculparse aunque se materializa en una pregunta: “¿Qué hubiera hecho usted?”.
fotograma, momento del juicio.
Muchas preguntas y temas de reflexión sobrepasan la relación personal de los protagonistas al tiempo que el joven siente la culpa de haber amado a una colaboradora nazi. Y aunque aprende a leer en la cárcel y allí recibe la visita del hombre tras 20 años, a punto de salir, es incapaz de enfrentarse a una vida posterior donde una sociedad tan diferente no la acogería, o ella no se sentiría aceptada, por lo que pone  fin a su vida.
Surgieron todas estas cuestiones en el debate posterior enriqueciendo el visionado y la lectura previa,  por lo que transmitimos nuestro agradecimiento  a la Asociación con la que esperamos otras colaboraciones en el futuro.

 

                                                           

 

                                                                                 Lucía Márquez Flores
componente del club de lectura -Marqués de Santillana-

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