Serranilla VII

Vacunas y el peligro de la "Malinformación"

 

En una sociedad en la que las nuevas tecnologías y en particular las redes sociales nos saturan constantemente con información y opiniones de todo tipo, hemos de volvernos más críticos que nunca y distinguir la verdadera información de la prensa sensacionalista pero poco contrastada que persigue el impacto por encima del rigor.
Atrás quedaron los tiempos en los que la difteria o la polio, entre otras, constituían algunas de las enfermedades más temidas dadas las devastadoras complicaciones que acarreaban, la muerte en muchos casos. Hemos olvidado que estas enfermedades existen pero parecemos haber olvidado también que es precisamente el calendario de vacunas actual el que ha conseguido erradicar todas estas patologías de nuestro medio y que rápidamente podrían volver a desarrollarse si tan sólo una mínima parte de la población rechaza la protección que supone las vacunas.

Es en este ambiente de tranquilidad y despreocupación frente a las tantas enfermedades ya olvidadas donde se han desarrollado los movimientos antivacunación que magnifican cualquier mínimo efecto secundario que puedan tener las vacunas y del que en efecto, como cualquier otro tratamiento no están exentas, generando en la población un ambiente de desconfianza e incluso miedo frente a lo que tantas vidas está salvando.
No es difícil encontrar en la web cientos de artículos que advierten sobre las muchas consecuencias que derivan de la vacunación pero hemos de saber que son, en la mayor parte de los casos, fruto de una tremenda desinformación. Sin ir más lejos, durante años se ha especulado sobre la posible relación existente entre las vacunas y el autismo y sin embargo, apenas es necesario investigar un poco sobre el tema para saber que esta teoría, desarrollada por el científico británico Andrew Wakefield en 1998, no sólo fue demostrada completamente incierta sino que reveló unos supuestos conflictos de intereses que moverían al investigador a desarrollarla y por los que años más tarde sería excluido del registro médico acusado de falsificación fraudulenta así como mala praxis.
Y pese a ello, hace apenas un mes podíamos escuchar en el conocidísimo programa de radio “Levántate y Cárdenas” de Europa FM cómo su presentador, Javier Cárdenas, insinuaba frente a casi más de dos millones de oyentes la posible relación entre vacunas y autismo, oyentes muchos de los cuales podrían llegar a plantearse si es más seguro no vacunar a sus hijos.
Y ese posible hijo, que no se vacunaría por el temor de sus padres a que desarrollara autismo o algún otro efecto secundario, podría perfectamente ser el chico que hace apenas dos años en Olot, un municipio de Gerona moría a causa de la difteria, enfermedad que se consideraba erradicada desde 1987.

 

Y es que, como comentó en una entrevista José María Bayas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y especialista del Clínico de Barcelona: “ lo cierto es que no se puede decir ‘no creo en las vacunas’, igual que no se puede afirmar ‘no creo en la redondez de la Tierra’, porque no son cuestiones de fe, sino de ciencia”.
 
#RETROINNOVACIÓN
Iván García Pérez
Estudiante de Medicina

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