Serranilla VII

Im-Prescindibles. Turismo y calidad de vida local

 “Los episodios de turismofobia se están sucediendo en las últimas semanas en diferentes puntos de España que reciben una gran afluencia de viajeros. Los efectos negativos para la población local son evidentes como consecuencia de la gentrificación que genera: eleva el precio de los activos y los bienes, sustituye los comercios, colapsa las infraestructuras públicas… Este es el día a día de muchos ciudadanos, pero también hay quien se levanta cada mañana para ir a trabajar gracias a la llegada de viajeros y las cifras son tan abrumadoras que no conviene ignorarlas. La turismofilia también es comprensible.”

El Confidencial.

Hace tan sólo unos días de esta noticia en la edición de fin de semana. Las cifras del paro bajan, las de la seguridad social suben gracias al turismo, eso aparentemente está claro. Jóvenes y no tan jóvenes encuentran en él el tren laboral, su particular vagón, que hace tiempo descarriló. El turismo no viene solo a emplear a aquellos que se han formado concienzudamente para ello, sino también, y en muchas ocasiones, a aquellos que se han quedado en tierra de nadie, bien porque se equivocaron de profesión, bien porque el mantra de la “mano invisible” ha decidido que esos peones mejor disponerlos en otro lugar, en otra cadena de montaje. A la sazón se nos viene así a presentar como única, o mejor solución, al paro reinante. El turismo descontrolado y deshumanizador busca por tanto, a través de sus macrocifras, cohonestar lo que de otro modo se nos revelaría como una aberración.

Turismo Benidorm
Benidorm, ciudad de turismo masivo.

Pondremos un ejemplo: el Levante español. Una de las regiones más turísticas del mundo, con playas paradisíacas, vistas espectaculares y ejércitos de trabajadores al servicio del turista. Trabajadores tanto locales como foráneos, pues hay tanto trabajo que con las “ocho” horas laborales por persona y día no son suficientes para colmar las necesidades.

Curiosamente, veraneando por allí, un vecino de un pequeño pueblo contaba que aquello no es lo que era “¿bonito? Esto ya no es lo que era, en vez de oler a pescado huele a chino y Vodka.”

“Antes, estos pueblos vivían de la pesca, pero cuando dejó de ser rentable, el turismo de masas se reveló como la salvación”. Hoy se emplean ahí no sólo los antiguos pescadores de bajura y sus familiares; sino también los hijos de todo el sector primario español. Antes salían a fanear, iban a su mar para ganarse el sustento. Hoy, su sustento depende  de quienes han hormigonado sus playas para que no les sea rentable pescar, e incluso es posible que los mismos que construyen, luego faenen, o permitan hacerlo, a altas profundidades con su pesca de arrastre, de modo que el negocio se erija redondo.

Así, los pescadores de antaño se han convertido en expertos agentes turísticos, los negocios que antes giraban en torno al sector primario (pesca y huerta valenciana), hoy orbitan alrededor de su inmensa estrella turística, dependiendo exclusivamente de sus mandantes, de modo que ya puedes aceptar lo que sea, incluido la destrucción de lo que eres, porque si no, otros “más listos” se prestarán y allí volarán.

Joaquín_Sorolla_y_Bastida_-_Los_Pescadores_Valencianos
Los pescadores valencianos, Joaquín Sorolla, 1895.

Luego se nos presenta la otra cara del turismo, la del sostenible, la de aquel que aprovecha la riqueza del territorio para mejorarlo, no para agotarlo. Ese que no se vende por unos aparentemente suculentos emolumentos, aquel que primero conoce y defiende lo suyo y luego lo ofrece con gusto a aquellos huéspedes que están dispuestos a reconocerlo. Aquel turismo que por ser una parte integrada, enriquece en perfecta sinergia un todo. El verdadero turismo.

El debate, en fin, no ha hecho sino comenzar, quizás no tanto por su interés como por la idoneidad de ser cortina de humo constante para multitud de problemas que a muchos no les interesa tratar; medios de información a la cabeza, por supuesto. Y así, los menos dirán que hay que atajar la cuestión, los más sacarán pecho, dirán que España es modelo, que el actual modelo no sólo está bien como está, sino que se puede ir más allá. Que sin turismo de masas,  no hay paraíso.

¿Qué opinamos nosotros?

Pues nosotros sin duda, en el Levante, nos quedamos con Sorolla.

#RETROINNOVACIÓN

La Cívica.

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