Serranilla VII

E.D.U.C.A.C.I.Ó.N

nature-child-children-756457-oNo hace mucho que, de pasada por un bello parque cualquiera, vi a un padre con su bonito y joven retoño, al que le estaba explicando, con una parafernalia imposible para un niño de su edad, la grandeza de una pequeña florecilla que nacía en el césped. El chico, justo al terminar su padre la última palabra, se abalanzó sobre la flor y la pisó.

Justo en ese momento recordé las sabias palabras de Chesterton que dicen: «no necesitamos tanto enseñarles a los niños a admirar la flor, como enseñarles el mal de romperla». Nada más lejos de la realidad: nos enseñan a admirar la belleza de una flor pero no su utilidad, valor y función en su entorno. Lo estamos haciendo mal, sí, pero debemos y tenemos que remediarlo.

En los últimos años, y habla una sufridora de esta nueva “moda”, hay mucha charlatanería acerca de la necesidad de “educar enseñando”, aunque poca práctica he visto al respecto. Pero, ¿qué representa el término educación? Educación, del latín ēducātiō, significa “crianza, guía, formación”. ¿Están estos tres pilares como base de la educación actual? Permítanme que lo desmienta.

Una mezcla de todo y práctica de nada hace que, aunque se les llene la boca diciendo los valores que se promulgan en la escuela, esta esté tristemente cada vez más vacía. Ahora es la época de seguir el dictamen de las competencias, contenidos, objetivos, metodologías y demás aspectos exigidos por la ley. Esa ley que no solo vacía la escuela sino también a los niños, en la que la forma triunfa sobre el contenido y muestra la vulnerabilidad de nuestros jóvenes del mañana.

Vuelvo a tomar como propias las palabras de G. K. Chesterton en Moral Education in a Secular World; dice así: «El niño necesita conocer las cosas que son fijas, no las que están cambiando: debemos enseñarle la belleza y no la moda; debemos enseñarle que diga la verdad que conoce y olvidarnos de tanta palabrería acerca de animarle a buscar la verdad que no conoce».

les-tabliers-de-la-rue-rivoli-robert-doisneau-1978

Las modas, sí, ésas que hacen que hoy tengamos un contenido y mañana manden cambiarlo otros, hacen que los niños miren y destrocen la flor porque no la respeten. La educación no se mide por modas, por cambios, por currículos. Se mide por valores e identidad, y los docentes debemos ser el núcleo fuerte que actúe como guía y eje trasmisor de conocimientos a nuestros pupilos, para que no se conviertan en una masa amorfa fácilmente moldeable. Pues, como bien dijo Baroja, «Si quieres hacer algo en la vida, no creas en la palabra imposible. Nada hay imposible para una voluntad enérgica».

#RETROINNOVACIÓN

La Cívica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s