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The Straight Story

Como viene haciendo desde hace tiempo, la Asociación Cívica nos da la oportunidad de disfrutar y reflexionar sobre películas que dejan huella. A través de uno de sus espacios, favoritos para mí, “Cineforum los 100 pasos”.

El pasado 31 de octubre nos regaló un film dirigido por David Lynch en 1999, titulado “The Straight Story”. Cuenta una historia verdadera, inspirada en hechos reales y protagonizada por Alvin Straight, un anciano que vive con su hija en Lowa. Tras una revisión médica, éste le aconseja realizar algunos cambios rápidamente si no quiere tener graves consecuencias. Straight que ya cuenta con escasa visión y serios problemas de huesos que le dificultan mantenerse en pie y caminar sin ayuda, recibe una llamada decisiva: su hermano Lyle había sufrido un infarto. Es entonces cuando decide comenzar ese cambio, y emprender un particular viaje para reencontrarse con su hermano en Wisconsin y consigo mismo, porque los 500 kilómetros que debía recorrer no eran nada comparados con la distancia que el orgullo había creado entre ellos durante diez años. Por tanto no será un viaje fácil, sino lleno de obstáculos.

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La historia comienza en Laurens, Lowa, un pueblo tranquilo que parece suspendido en el tiempo y estar habitado únicamente por ancianos. Alvin Straight y su hija mantienen una conversación en el jardín en la que nos muestran la improbabilidad de su viaje en una máquina cortacésped. Ahí vemos a un protagonista anciano y tozudo que tiene claro su propósito y que lo conseguirá a su manera.

Una vez puesto en marcha, nos sumergimos en el viaje al mismo ritmo que él; es un viaje lento, de eternas carreteras, silencios y reflexiones en el que sus ojos contemplan y disfrutan de un paisaje que quizás no vuelva a ver. Podemos percibir como el protagonista escapa tanto de un lugar físico como emocional. A lo largo del viaje encuentra multitud de obstáculos, pero va dejando aprendizajes sobre su vida y encontrándose con personas que hacen que le descubramos poco a poco como alguien luchador, digno, sencillo, sereno que sobrevivió a la guerra y al alcohol.

20266726Al final de la película se mantiene ese silencio que le caracteriza para dar más relevancia a la imagen, y un último encuentro en un cementerio con el cura del lugar nos hace cuestionar de nuevo si encontrará a su hermano con vida para después acercarnos a la escena final que lejos de ser el típico reencuentro emotivo se asemeja a todas las escenas anteriores. En esta escena final, vemos a alguien que a pesar de las dificultades no ha perdido nunca la esperanza, y observamos con una clara metáfora, sobre el paso del tiempo a ritmo de caracol, como deja de tener sentido todo para los dos hermanos que ni siquiera mantienen una conversación al darse cuenta de cómo el protagonista ha llegado hasta allí; sobran las palabras cuando el uno junto al otro se disponen a ver brillar las estrellas junto a un campo de cereal como cuando eran niños.

Para finalizar, podemos mencionar que a lo largo de la historia nos encontramos con multitud de metáforas. El propio título en sí mismo ya nos invita a la reflexión puesto que esconde todo un juego de palabras e interpretaciones; Por un lado “Straight” podría referirse simplemente al apellido del protagonista, sin embargo su traducción hace referencia a lo “correcto”. Y es que el protagonista elige el camino correcto: el camino del perdón dejando atrás resentimiento y odio para recuperar el equilibrio y la paz.
Encontramos esto reflejado a modo de metáfora con la figura de un puente que simboliza el paso de una etapa a otra.
En la escena final es la presencia del cementerio lo que nos vuelve a recordar el paso del tiempo ya que ambos hermanos no tienen mucho.

Personalmente, describiría esta película como sencilla aunque a la vez compleja y capaz de emocionarnos ya que vemos la evolución del personaje que nos hace reflexionar sobre la importancia de algunas cosas, que a veces por llevar un ritmo muy rápido no nos detenemos a observar y valorar. Y sobre todo, es una película que va directa al corazón y nos enseña el valor de perdonar.

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Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar”. (Mahatma Gandhi)

Rocío Barbancho Barbancho

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